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lunes, 15 de mayo de 2017

Cena mexicana para los amigos

No te rindas, por favor, no cedas.
Aunque el frío queme,
aunque el miedo muerda,
aunque el sol se esconda, 
y se calle el viento,
aún hay fuego en tu alma,
aún hay vida en tus sueños. 
Mario Benedetti.

Wageningen es una ciudad muy internacional. Eso ya lo he dicho antes. Literalmente te puedes encontrar gente de todo el mundo andando por la calle, y por eso no es extraño que existan asociaciones estudiantiles que promuevan el acercamiento a las diferentes culturas que tenemos por aquí. Y sí, todos tenemos algo qué compartir.

Hace unos días finalmente me animé a cocinar algo típicamente mexicano para los que quedan de mi familia del AID. No lo había hecho antes porque no tenía mucha confianza en mis habilidades culinarias, pero después de armarme de valor y de darme cuenta de que algunos de ellos se irían en breve y difícilmente los volveré a ver en las mismas circunstancias, decidí arriesgarme e intentarlo. ¿Qué es lo peor que podía pasar?

Me pasé dos semanas enteras pensando qué podía prepararles para darles una probadita de la gastronomía mexicana con las cosas que tenía a la mano. Al final, y gracias a la ayuda del grupo de mexicanas con las que me junto, armé un pequeño menú que si bien me llevó lo suyo preparar, quedó bien.


Para comenzar:

  • Melón picado con chile Tajín.
  • Sopes de frijoles con queso.
  • Plátanos macho horneados con queso y crema.


La idea del melón se la debo a Ivonne, quien me recomendó que picara mango y lo sirviera como postre. Pero como todos los mangos, tanto los del súper como los del mercado, no estaban lo suficientemente maduros, me decidí por un lindo melón. En México solemos comer fruta con picante en polvo entre comidas, y esta viene en diferentes presentaciones. Es común andar por la calle y toparse con algún puestecillo ambulante que ofrece este delicioso manjar.

Los plátanos horneados con queso y crema los hice porque en días anteriores estuvo haciendo calor, y aunque la temperatura fue menor a los 10°C porque Netherlands, recordé que cada vez que voy a alguna playa con mi familia los comemos. Además, ¡son muy fáciles de hacer y saben delicioso! Una lástima que no me dio tiempo para gratinar el queso :(

Mis plátanos horneados :P
Los sopes fue algo que simplemente tenía qué hacer. Se me antojaban demasiado, y aproveché que mi mamá me mandó dos kilos de Maseca. Me quemé las yemas de los dedos, pero valieron la pena. Además, semanas atrás participé en la Cena Mexicana que organizó una asociación estudiantil en Wageningen, e hicimos sopes para todos los comensales. Si medio pueblo los probó, ¿por qué no iban a hacerlo también mis hermanos de la semana de inducción? (Ese evento fue tan solicitado que se llenó a los 5 minutos, y ninguno de ellos pudo asistir. Una lástima, ya que me inscribí para matar dos pájaros de un tiro -.-).
Los sopes de tinga de pollo que hicimos para la Cena
Mexican. Sí, la que aparece en la foto soy yo :D

Plato fuerte:

  • Enchiladas suizas.

A nadie le sorprende que las enchiladas sean uno de mis platillos favoritos, y el más fácil de preparar de todos ellos (aunque el mejor de todos siempre será el pozole, pero no pude hacerlo porque no encontré el maíz adecuado). La idea, cómo no, se la debo a Ale, quien también me dijo cómo podía mejorar el sabor de la salsa verde La Costeña que venden en el Toko. Una lástima que aquí no haya tomatillo verde, hubiera sido sensacional hacer la salsa desde cero en el molcajete de mi vecina.

Se ven feas y seguramente sabían igual, pero a mi me supieron a gloria.

Por errores de cálculo, mi gusto mexicano y el amor a picante de mis amigas de China y Bolivia, al final la salsa quedó más picosa de lo esperado. Pobres de los otros :(


Y de postre:

  • Pan de elote cubierto con dulce de leche.

Pensaba hacer flan napolitano (idea de Paola), o arroz con leche (idea de Vania) o capirotada (idea de Jessica). Pero como a mi hermana boliviana le gustó el pan de elote que pude conseguirles de la Cena Mexicana a la que ellos no fueron ¬¬, ella me pidió que lo preparase nuevamente. ¡Fue la primera vez que lo hice por mi misma! Y, dicho sea de paso, no soy muy fan de este platillo. Pero el resultado fue bueno y parece ser que les gustó porque se sirvieron una vez más.

Como del pan no hay foto, les pondré una de un rico sope :P




Y así es cómo quedó



La foto es cortesía de Xin Yue (Daisy para los occidentales).


¿Y ellos? De antemano, una puso la cocina y el comedor, y adornó la mesa de una manera sublime. Además, también me ayudó con a preparar algunas cosas. Otra se emocionó e hizo los tacos que después bañó con la salsa. Uno llevó el vino y los otros dos ayudaron a lavar los trastes. ¡Me encanta tener amigos así!

sábado, 6 de mayo de 2017

Living in the Netherlands - El Día del Rey y el Día de la Liberación

A diferencia de los mexicanos, que tenemos días libres para todo y todos, en los Países Bajos los asuetos son raros. Sí, a inicios de año algunas tiendas cierran por una semana para darles a sus trabajadores vacaciones, y por regla general todo permanece cerrado los domingos excepto algunos supermercados que salvan estudiantes despistados de morir de hambre, pero de eso a tener días libres... hay una gran diferencia. Pero lo que sí puedo decir es que cuando los neerlandeses tienen un día festivo, se lo toman en serio. Muy en serio. 

En las últimas dos semanas tuvieron lugar dos días festivos con un significado importante dentro de la cultura de este país. El primero de ellos fue el día del Rey, que tuvo lugar el 27 de abril; y el día de la Liberación, celebrado el 5 de mayo. Vayamos por partes:


Koningsdag
(King's Day)

Solo tengo dos palabras para describir este evento: desmadre nacional. Sí, leíste bien. Desmadre. Nacional.

El 27 de abril se celebra el cumpleaños del actual monarca del Reino de los Países Bajos, Willem-Alexander. Se supone que este día es para honrar la monarquía y unir al país, aunque también es motivo para que se arme una borrachera masiva en las calles de las principales ciudades. Ámsterdam es un destino popular en esta fecha, y los boletos para ser partícipe de ella en un bote o en algún pub se comienzan a vender con una anticipación de seis meses. Y, cómo no, en este día no es posible hacer uso de los tickets grupales que hacen que los viajes en tren salgan más baratos si vas con un grupo de gente. Vaya, que hay gente que viene desde los países vecinos para ser partícipes de esta fiesta. El Rey no se puede quejar que su cumpleaños cae en saco roto.

Ámsterdam es el lugar favorito de
 muchos para celebrar este día.

Si lo tuyo no es caminar por el Distrito Rojo, ni atravesar el país en un tren o autobús sardina, también puedes aprovechar los eventos que hay en otras ciudades. Este año hubo un gran festival musical en Arnhem, y unas amigas aprovecharon para pasearse por las calles de Utrecht. Como en el carnaval, no importan ni tu edad ni tu condición; lo único que necesitas son ganas de divertirte y de pasarlo bien. Aunque ya dependerá de ti el modo en que lo hagas.

Durante el Día del Rey varios hogares sacan a relucir su lado nacionalista y cuelgan banderas desde sus ventanas. Las fachadas se adornan de naranja, que es el color nacional, y casi todos visten algo de este llamativo color. En los centros urbanos se ponen mercados ambulantes en donde puedes encontrar de todo a precios ridículamente bajos. Un conocido atinó a decir, muy acertadamente, que en este día la gente aprovecha para mover las cosas de un ático a otro. Y es que hay tantas cosas curiosas que es casi irresistible no cargar con un montón de objetos que nunca vas a utilizar.

...Sin comentarios.
Y mientras tanto, ¿qué hace el Rey? En este día tan especial el monarca visita alguna ciudad en donde él y su familia se mezclan con la multitud y viven las fiestas. Este año el lugar elegido fue Tilburg, en el sur.

Una nota especial es que la noche anterior al Día del Rey comienzan algunos festejos, como performances y música en vivo, y gente consumiendo alcohol como si no hubiera mañana. Se trata de la Noche del Rey, o Koningsnach. Desafortunadamente no pude participar de este evento, pues tenía un proyecto por terminar -.-





Bevrijdingsdag
(Liberation Day)



Si el Koningsdag fue desmadre nacional, este lo fue más bien a nivel local. ¡Nunca había visto a Wageningen con tantas personas! Los autobuses que venían de Arnhem y de la estación Ede-Wageningen tuvieron que cerrar sus puertas a las últimas paradas porque ya no cabía ningún alma más en su interior. El cuadrante principal del centro de esta pequeña ciudad fue cerrado a los automóviles, y se montaron diez escenarios diferentes en los cuales hubo música durante buena parte del día.

Cuando llegué a los Países Bajos, se me hizo curioso que se compartiera un día feriado con México. Mientras que nosotros celebramos la victoria de la Batalla de Puebla  y no el día de la Independencia, como algunos creen, aquí se celebra el final de la ocupación Nazi al final de la Segunda Guerra Mundial. Como un buen hombre nos explicó durante el desfile, se celebra la Libertad. Curiosamente, esta fecha se convierte en un asueto nacional cada cinco años, mientras que en Wageningen se lleva a cabo anualmente. ¿Por qué? ¡Pues porque fue en esta pequeña ciudad internacional en donde se firmó la liberación de los Países Bajos!

Pero la libertad también es agridulce, y es por eso que la víspera al Día de la Liberación es el Memorial, en donde se recuerda a aquellos que murieron durante la Gran Guerra, y todas las guerras en general. Todos los años, a las 8:00 pm, la gente deja de hacer lo que estaba haciendo y guarda dos minutos de silencio. Los trenes y los autobuses se detienen durante dos minutos, y podríamos decir que el país se paraliza. En Wageningen, inmediatamente después, se llevó a cabo la marcha del silencio, y se colocaron velas a lo largo del dique en recuerdo de esas personas.

Ya que no pude participar activamente durante el King's Day, me tomé un día libre de la escuela y fui al centro a celebrar con algunos compañeros y amigos. También fue interesante el descubrir que éramos bastantes los mexicanos que rondamos por allí, y vaya que me divertí bailando con ellos los éxitos del pop más recientes. Una amiga incluso llevó su bandera de México, y hubo quienes reconocieron que ella celebraba también la Batalla de Puebla. Y también llevaba una piña vacía que usó de vaso. Si se preguntan, ¿por qué una piña? La respuesta es, ¿por qué no?

Hubo mucha cerveza y también mucha comida, aunque esta última era ridículamente cara. Uno de mis amigos se quejó porque le habían vendido una bolsa pequeña de churros en siete euros, mientras que otro pagó cinco por una hamburguesa que consistía únicamente del pan y la carne. Y eso que somos una ciudad universitaria :(

No sé si el próximo año estaré en Wageningen para celebrar una vez más el Liberation Day, pero al menos puedo decir que recordaré el día de ayer por los próximos años como una bonita experiencia. Y también me quedó con el hecho tangible de que la paz, además de frágil, es difícil de recuperar una vez perdida. Está en nosotros el mantenerla y cuidarla, y no nos haría ningún mal el recordar que muchos hombres y mujeres, independientemente de su nación, han dado su vida para obtenerla. 

domingo, 8 de enero de 2017

Tips para estudiar en el extranjero - Vestimenta de acuerdo al clima y las estaciones

Rotterdam a inicios de otoño
Evidentemente, el clima en el lugar donde estudiarás muy posiblemente va a diferir de aquél al que estás acostumbrado en muchos aspectos. En mi caso, lo primero que se me dijo fue que en los Países Bajos llueve bastante durante todo el año, y que la temperatura promedio es más baja que en México. De igual manera, habiendo vivido toda mi vida por debajo del trópico de cáncer, el cambio entre estaciones nunca fue tan notorio. Sí, en invierno hace frío, en verano calor, y en primavera comienzan los nuevos brotes. Pero, para empezar, jamás había visto en la vida real que los árboles cambiasen el color de sus hojas en otoño, ni que estas desaparecieran en su totalidad durante el invierno. 


Maastricht a finales
del otoño.
¿Llovió? No tanto como yo imaginé que iba a hacerlo, pero la mayor parte de los días está nublado y/o con niebla. ¡Nunca creí que extrañaría tanto el sol! Y sí, es más frío que en mi lugar de origen, pero aunque los primeros días fueron un poco duros al final el cuerpo termina acostumbrándose. Hay mañanas, por ejemplo, en que amanecemos a 1°C, y si bien se siente frío, no me impide continuar con mi rutina. Parte de este éxito se lo debo a la ropa que utilizo aquí.

Pues bien, cuando uno se prepara para viajar a otro lugar, ya sea para pasar unos cuantos días allí o para permanecer de forma indefinida, una de las primeras cosas que se investiga es el clima que hará y la temperatura. Eso va a determinar lo que llevarás contigo y lo que no, así como la preparación mental. Lees folletos, páginas de internet, e incluso preguntas la experiencia de amigos y conocidos que, si bien puede que no hayan estado en el lugar al que irás, sí lo hayan hecho en sitios parecidos. Y tomas nota mental de lo que todos y cada uno de ellos te aconseja.

Nuevamente, usaré mi experiencia personal para decirte lo que yo hice, lo que no hice, y lo que debí haber hecho. Espero que esta información pueda servirte de ayuda :)

Mi primer consejo es que lleves ropa para el clima al que llegarás, y otra poca por si hace más frío o más calor del que esperas. Me explico: yo cargué conmigo solo pantalones y blusas tanto para frío como para un clima más templado, pero resulta que cuando llegué a Wageningen tuvimos dos semanas más cálidas de lo esperado. No saben lo que hubiera agradecido haber llevado algo más fresco para ponerme.

El segundo de ellos es que no cargues con todo tu guardarropa, y que parte de tu presupuesto inicial lo destines a comprar ropa una vez que llegues a tu destino. En otras palabras, lleva aquello que pienses que usarás en las semanas inmediatas más unas dos o tres mudas por si la temperatura sube o baja, pero procura hacerte con algo más adecuado una vez que estés allí.


Y, en tercer lugar, no lleves ropa "pensada" para el crudo invierno. No, no va a funcionar. Puedes cargar contigo suéteres diversos, sudaderas, y quizá una o dos chamarras para climas más fríos, pero no hagas como yo que se lanzó al mercado de Chinconcuac para hacerse con un abrigo de lana que no calienta lo suficiente. El resultado es que usarás espacio y peso valioso en tu equipaje que bien puedes aprovechar en otra cosa que para llevar prendas que no vas a volver a utilizar y que ahora hacen bulto en tu ropero.


Prendas para el frío

Como ya mencioné arriba, el frío que pases o no cuando la temperatura desciende depende del tipo de prendas que utilices. De entrada, en tu guardarropa no pueden faltar las bufandas de telas cálidas o térmicas (no importa si no son muy gruesas, lo que importa es que sean aislantes), un par de guantes y un gorro que cubra tus orejas. Va a llegar un momento en que no será sabio salir de casa sin ninguno de estos encima, así los lleves guardados porque no está haciendo tanto frío.

Era inicios de noviembre y ya se sentía el frío.
Después están los calentadores para tobillos y los calcetines térmicos, mismos que puedes encontrar en casi cualquier tienda a mediados de otoño. Sí, los venden incluso en Action, así que el precio no debería ser un impedimento para que se te congelen los pies. Si eres fan de usar mezclilla como yo, déjame decirte que esta tela es fría, por lo que te recomiendo que compres mallones térmicos para usar debajo de tus pantalones.

Para mantener el torso y los brazos calientitos puedes aplicar la operación cebollita, poniéndote más de una capa de ropa para tener una temperatura agradable en pecho y espalda. Camisas, blusas y suéteres delgados y gruesos son una buena opción. Finalmente, y pero no por ello menos importante, viene mi siguiente recomendación:


Cómprate una buena chamarra


Sí, una buena chamarra es cara, pero de nada sirve ser codo y buscar algo barato si vas a sufrir desde mediados del otoño. En especial si, como yo, sabes que estarás dos años por aquí. Date la oportunidad de buscar en las tiendas especializadas de ropa de frío o lluvia (Waterproof es una buena opción), prueba diversos modelos, haz miles de preguntas a los dependientes y a tus amigos, y finalmente decídete por una que cubra tus necesidades sin que sea exageradamente cara. Porque aunque hace frío, si no planeas visitar las zonas montañosas o los países nórdicos en invierno de nada sirve que te compres algo que aguante hasta -20°C. De preferencia busca algo que sea resistente al agua, pues nunca sabes cuándo te encontrarás en medio de la lluvia o una nevada en pleno invierno.

Lo que yo hice fue comprar una chamarra a la que se le puede quitar y poner el forro en Bershka hace unos meses, y si bien funcionó muy bien al principio, no me va a ser suficiente para aguantar el frío. Ayer aproveché una salida a Roermond para ver chamarras, y finalmente me compré una que cubre mis necesidades. Viéndolo de manera positiva, ahora tengo dos chamarras que podré alternar dependiendo del clima, pero desde el punto de vista económico quizá no haya sido una sabia decisión.

Wageningen se cubre de nieve :3


¿En dónde y cómo puedo comprar ropa buena, bonita y barata?

No es necesario destinarle mucho dinero a este rubro, pues puedes conseguir buena ropa entre los estudiantes que ya se van o en tiendas de segunda mano. Aunque parezca extraño, las personas que dejan la ciudad venden cosas de buena calidad a precios accesibles, y puedes pedirles que te las muestren antes de cerrar cualquier trato. Y no las rematan porque estén en mal estado o inservibles, pues muchas veces lo hacen porque ya no tienen lugar en su equipaje o simplemente porque en sus países de origen no la van a necesitar. 

Si no te gusta esta idea, o simplemente no puedes encontrar todo lo que necesitas de segunda mano, puedes ir comprándolo de poco en poco en las tiendas locales. Al menos en los Países Bajos existe una cadena de tiendas llamada HEMA que vende productos de buena calidad a precios razonables. Aquí encuentras desde utensilios de cocina, toallas, cortinas, libretas, chocolates, hasta ropa y accesorios. Sí, habrá otras tiendas mucho más baratas quizá, pero la relación precio-calidad de HEMA es muy buena, y hasta ahora no me he arrepentido de ninguna de las cosas que ahí he comprado.

Si lo que deseas es salir del paso, necesitas algo que no es muy específico, o no tienes mucho dinero, siempre puedes buscar un Prinmark para surtirte. Ahí puedes encontrar cosas baratisimas de calidad cuestionable (aunque a veces mejor que lo que venden en el Bershka de México, por ejemplo), o prendas más o menos caras. En lo personal, no me arrepiento de unas botas de invierno de 6 euros, ni de unos zapatos de 1 que encontré allí.

También están las siempre infalibles marcas internacionales: H&M, Bershka, Zara, C&A, y más. Si las tienes en tu país y se te hacen caras, aquí lo están un poco más (aunque no lo parezca, porque los precios estarán en euros). Pero no es raro que haya ofertas, así sea de camisas, blusas o de vez en cuando pantalones, en especial aquellas que son de temporadas pasadas.

Y hablando de descuentos, están las rebajas. Hasta ahora me han tocado en dos ocasiones, la primera a finales de verano y la segunda hace unos días, en donde puedes encontrar mercancía a precios bajos y no tan bajos. Sí sabes lo que necesitas y tienes tiempo para esperar, o prefieres prepararte para el próximo año, puedes aprovechar y hacerte con ello de una vez.

Otro consejo es que vayas comprando por adelantado cosas que te serán útiles en un futuro próximo. Las tiendas comienzan a vender guantes, gorros, bufandas y suéteres por septiembre a precios razonables. Si te esperas a que el otoño entre de lleno, y entre más se acerque el invierno y se vuelva más frío el clima, los precios de estas prendas subirán.


¿Tienes alguna duda específica? ¿Buscas una entrada que todavía no existe? Si es así, no dudes en escribirme y con gusto la construiré :D

viernes, 9 de diciembre de 2016

Living in the Netherlands - Sinterklaas

Con esta entrada quiero inaugurar una nueva sección en el blog: la cultura en los Países Bajos. A veces es tan parecida a lo que veo como me imaginaba que sería que no le doy más vueltas al asunto y me limito a aceptarla. En otras ocasiones me sorprende más lo que mis compañeros internacionales tienen qué decir acerca de la propia que la cultura de este país pasa a segundo plano (porque ya he aplicado muchas veces la primera opción). Pero también están aquellos guiños que se salen por completo de lo que ya es mi día a día.

Antes de venir a los Países Bajos tenía formada una idea de lo que era Sinterklaas. Para mí, ese no era más que el nombre neerlandés de San Nicolás a.k.a. Santa Claus, el mismo que entrega regalos a los niños en México el 24 de diciembre de cada año (aunque en algunas familias mexicanas los regalos los trae el Niño Jesús, pero eso es tema aparte). Pues bien, sí que es Sint Nicolaas, cuyo nombre de modificó a Sinterklaas, pero no es viejo bonachón venido del Polo Norte que aparece cada navidad. Para empezar, Sint es un hombre delgado que tiene un caballo blanco llamado Amerigo, se viste con ropas de obispo, y lleva capa y estolas de color rojo; se ayuda de un cayado dorado y es acompañado por los Zwarte Pieten.

Sí, lo mejor es que me vaya olvidando de los elfos -.-

Y ahora seguramente me dirán que esta tradición no es tan diferente. Venga, que si nos ponemos a pensar es raro imaginar renos en países de clima tropical y a un hombre de barriga prominente entrar a través de la chimenea de un hogar que no tiene chimenea. Pues bien, aquí no acaba la cosa. Los regalos no se entregan en la víspera de la navidad, ni en la navidad propiamente dicha, sino el 5 de diciembre en la víspera de San Nicolás. Y Sint no pasa la mayor parte del año en un clima nórdico como estamos acostumbrados a creer. No, qué va, porque él vive en España y llega a Holanda en un barco de vapor (?) a mediados de noviembre.


¿Recuerdan el mito del pedazo de carbón si el niño se porta mal? ¿O que de plano no recibirá nada por no haber sido un buen niño? Pues aquí el castigo es que uno de los Pieten te meta en un saco y te lleve con ellos de vuelta a España. Una amiga mexicana comentó que en ese caso ella ha sido una chica muy mala con la esperanza de tener un viaje gratuito a España, aunque parece que no funcionó porque sigue aquí, en cuanto escuchó de esta curiosa tradición.

Con la llegada de Sinterklaas las tiendas comienzan a ofrecer unas deliciosas galletas de canela (pepernoten) que son la onda acompañadas de chocolate caliente o café. Y me han contado que, de acuerdo con la tradición, los niños dejan un zapato con su lista de deseos dentro y una manzana para que coma el caballo blanco de Napoleón Sint antes de dormir. Al día siguiente, si todo marcha bien, al despertar se encontrará con un obsequio y la inicial de su nombre hecha de chocolate.


En esta ocasión mis amigos del grupo que formé en la semana de inducción y yo organizamos una pequeña cena en donde también hicimos un "Sint secreto". Le compramos algo a la persona que nos tocó al azar y le escribimos un bonito poema, y al final recibimos una preciosa letra de chocolate por parte del anfitrión que prestó nuevamente su casa para el evento.

Sí, cenamos comida china en Sinterklaas.
Mi regalo de Sinterklaas :)



¿Lo bueno de ser mexicana y estar en los Países Bajos? ¡Qué este año tendré Sint y Santa!

domingo, 18 de septiembre de 2016

Living in the Netherlands - La semana de introducción

Cuando uno se prepara para comenzar un nuevo periodo en un lugar prácticamente desconocido, nunca están de más los consejos que los demás puedan darte. Las tiendas que puedes visitar según lo que necesites, el tipo de cambio, los cajeros automáticos... y en mi caso, en dónde puedes comprar pintura y un piso. ¿Recuerdan la foto en donde les comenté cómo me recibió mi habitación ese primer día? Pues bien, eso ya es cosa del pasado, pero me costó lo suyo arreglarlo.

Cuando fui aceptada en las dos universidades a las que apliqué, ambas me preguntaron si asistiría a la semana de inducción que ofrecen antes de comenzar clases. En sus respectivas páginas de internet leí que esto era altamente recomendable, y la gente a la que le pregunté me dijo lo mismo. Así que programé mi vuelo con tres días de anticipación a la fecha en la que sería dicha inducción tanto para aclimatarme al nuevo horario y descansar, como para conocer la ciudad en la que pienso pasar los siguientes dos años de mi vida.

Voy a ser directa. No me arrepiento de haber tomado esa semana de introducción, por muchas fiestas que haya habido en el calendario. Ahí conocí a mis primeros amigos, a los que hoy por hoy puedo contar mis problemas y pedir su opinión. Incluso celebraron mi cumpleaños hace unos días sin que yo hubiera planeado algo, y es agradable saber que aunque estás en otro país hay personas en las que puedes apoyarte para seguir adelante.

También está el conocimiento de los grupos estudiantiles que la universidad puede ofrecerte, recorrer la ciudad tanto de día como de noche, la forma en que los estudios se llevan aquí y los programas y materias que puedes elegir. Lo más importante es que mientras realizas las actividades programadas, conoces más acerca de la gente que está a tu alrededor, de la ciudad en la que vives, y del país que te está recibiendo. Además, durante esa semana tienes comida gratis

Hubo quienes llegaron hasta el día en que se nos presentó el jefe del programa que elegimos estudiar, y que no se arrepienten de haberlo hecho. Sí, que se perdieron el inicio de la semana y gran parte de sus actividades, pero estuvieron presentes en ese pequeño evento. Los que no pudieron llegar en tiempo para asistir a esto se encontraron con algunos problemas de adaptación, e incluso no pudieron inscribir alguna de las materias que querían llevar.

En definitiva, si tienes la oportunidad de asistir a la semana de introducción que organiza tu universidad, no lo dudes. Así sea para que te acostumbres más rápido al cambio de horario (en mi caso, son siete horas más), para hacer nuevos amigos o simplemente para darte una idea de qué puedes esperar en un futuro. Además, ¡conoces a gente de todo el mundo! Desde China hasta Bolivia, Suecia, España, Francia, Alemania, Indonesia, Camerún y, por supuesto, Países Bajos (sería raro si no lo hubiera hecho). Y eso es solo entre mi grupo de inducción, porque de otros he conocido a más mexicanos, etíopes, polacos y austriacos.

PD: sirve que también tienes tiempo de conseguir una buena bicicleta y aprendes a andar en ella.


domingo, 4 de septiembre de 2016

Living in the Netherlands - El idioma

Esta entrada se la dedico a Sofi, de Erial, como respuesta a la pregunta que me dejó en la entrada anterior. Además, creo que es un dato que le interesará a más de uno, en especial si planea visitar los Países Bajos o estudiar en ellos. 


Comencemos por lo más importante: yo no sé hablar neerlandés. Sí, neerlandés, porque el holandés es un dialecto que se habla en la provincia de Holanda y no es representativo de todo el país. Conozco algunas palabras básicas, como goedemorgen (buenos días), goedemiddag (buenas tardes), goedenavond (buenas noches como saludo) y goede natch (buenas noches como despedida); hoi (hola), Ik ben (yo soy), vaarwel (adiós). Ah, y sé que kaas es queso, kip es pollo y aardappelen son papas crudas. En resumen, vocabulario muy pobre y muy básico en especial cuando vas al súper o a un restaurante.


Entonces, ¿es importante o no conocer el idioma del país?
Como mencioné en la entrada en la que me presento y presento el objetivo de este blog, en los Países Bajos algunas universidades ofrecen programas de Maestría o Doctorado en inglés, por lo que técnicamente no es necesario que sepas neerlandés para tus estudios. ¿Por qué lo pongo en negritas? Porque aquí todos los señalamientos, anuncios y letreros están en su idioma. Incluso la comida y los productos en los súpermercados, y si tienes suerte te los encuentras en francés. Pero es muy, muy raro que veas un sobre de sopa con instrucciones en inglés. Mi caja de Corn Flakes, por ejemplo, tiene la información en neerlandés, checo, danés y francés, pero no en inglés. No mencionemos el contrato para el banco o la banca en línea que te ofrecen, así como los empleos de medio tiempo a los que podrías aplicar en la universidad. 



Retomando el tema principal, no todas las universidades y no todos los programas de posgrado se ofertan en inglés. Por ejemplo, yo también apliqué para Radboud University a las Maestrías en Microbiología y Biodiversidad, pero esta universidad cuenta con una oferta mucho más amplia. A diferencia de Wageningen, cuyos programas de Maestrías se imparten únicamente en inglés, en Radboud University la gran mayoría son en neerlandés. 


¿Y para comunicarse con la gente?
Muchos neerlandeses conocen el idioma inglés y lo hablan bien, pero como en todo lugar hay personas que no manejan en él. Quizá capten algunas palabras, pero les costará entenderte con tu acento extranjero y tu mala pronunciación, y todavía se les hará más difícil el comunicarse contigo. En mi segundo día en Wageningen fui a una tienda de bicicletas en el centro de la ciudad y el hombre que me atendió no hablaba inglés. Ni un poco. Lo que sí tenía era la predisposición de que ambos nos entendiéramos, y eso es de agradecer. Pero no todos cuentan con esa predisposición. Hace dos días me topé con una mujer mientras llevaba un ropero de la casa de la persona que me lo vendió a la mía en bici, y la barrera del idioma nos hizo difícil decirnos todo lo que hubiéramos querido. 

Sobra decir que Wageningen es una ciudad mayoritariamente universitaria. Osea que muchas de las personas que viven aquí tienen como lengua común el inglés. ¿Te imaginas en una ciudad más conservadora? Definitivamente, conviene aprender un poco más del idioma local. 



¿Pero cómo es el neerlandés?
Algo interesante  de este idioma es su fonética, tan extraña y similar a la nuestra al mismo tiempo. Me explico: así como en el español, las letras de una palabra se leen en su totalidad y son muy pocas las que cambian su fonema. De hecho tiene un aire similar al alemán ya que las letras W y V se pronuncian igual. Ósease, la W tiene el fonema V; y la V el fonema F. Ejemplo de ello es el nombre del Rey Willem Alexander, que se pronuncia Vilem Alexander. Independientemente de esos pequeños cambios, prácticamente se lee como se haría en español. 

Otro ejemplo: Wageningen; cuya pronunciación vendría siendo Vageningen. Ojo: la primera letra g tiene un sonido gutural, como si te estuvieras atragantando. Eso es muy común en las palabras neerlandesas. También están Ultrech y Nijmegen, que serían Utrej y Naigmigen respectivamente. 


¿Me arrepiento de haber escogido este lugar?
No. Más bien creo que es una maravillosa oportunidad de mejorar mis habilidades en inglés y de aprender un nuevo idioma. No está siendo fácil, porque sufro cada vez que voy a un restaurante a comprar algo y desconozco cuáles son los ingredientes de un platillo, pero creo que valdrá la pena.